¿Cómo suelen ser las sesiones?

Las sesiones sueles durar unas dos horas. Pero tranquilidad, que no todo es ejercicio, el resposo se intercala oportunamente…

Empezamos conectando con la respiración y cantando tres ohms.

Seguimos con unos pranayamas (literalmente ejercicios del prana o energía vital), que son ejercicios de respiración y visualización. A veces incluimos canto de mantras, que también cumplen la función de prepararnos para interiorizar. (5-15min)

La serie de asanas o posturas empieza con una parte dinámica: el saludo al sol. (5-10min)

Para calentar un poco más e ir profundizando un poco más en la práctica solemos hacer una variación del saludo al sol llamada shiva-namascar o saludo a shiva. Simplemente es una serie cambiante de posturas en la que permanecemos unas pocas respiraciones en cada postura y nos preparan para una práctica más profunda. (15-25min)

Antes de comenzar con una serie abierta de posturas hacemos unas respiraciones en la postura del cadáver. Después empezaremos una aventura que cada día es distinta, experimentando posturas para trabajar el equilibrio, la cadera, el pecho, la zona lumbar… Y, por supuesto, no nos olvidaremos de la postura sobre la cabeza y sobre los hombros. (40-50 min)

Terminaremos la parte física con una relajación (5-10min) para evitar lesiones, trabajar el subconsciente y asimilar los beneficios de la práctica. Tras la relajación se invita a observar el fruto de la práctica durante unos instantes y cantar ohm-shanti-shanti-shanti (significa paz o silencio).

A mí me gusta realizar un último ritual: al inhalar llevo las manos al centro del pecho, trayendo hacia mí todos los beneficios de la práctica, y al exhalar hago una reverencia para ofrecer todos esos beneficios como un regalo para el resto del mundo. Eso me ayuda a recordar que la práctica espiritual es un acto de servicio: transformarnos para llevar belleza y amabilidad al mundo de manera consciente.

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