No practiques yoga todos los días

Ser profe o practicante de yoga viene a veces con exigencias de lo más rocambolescas…

Con bastante frecuencia me han preguntado, y no soy el único, si practico yoga todos los días, a veces con un tono de ponerte a prueba. Yo respondo que sí, claro… No hago una sesión de posturas todos los días, pero sí practico yoga todos los días. Claro, un ratito de sentir la respiración, algo más de consciencia corporal, practicar los yamas y niyamas en tu día a día… ¡Claro que practicamos yoga todos los días!

El yoga no es un ejercicio físico, como quien sale a correr todos los días. Y, por supuesto, ser vegetariano, meditar todos los días, no beber alcohol… tampoco son pre-requisitos para ser un buen profe de yoga. Yo soy vegetariano por motivos políticos, sociales y ambientales, además de por empatía. No medito todos los días con los ojos cerrados, aunque otras prácticas equivalen a la meditación, como la sanación con manos o técnicas de alineación. No bebo alcohol desde mucho antes de practicar yoga porque no me gustan sus efectos, no porque “deba dejarlo” para ser el yogui perfecto.

Quien cree que para ser un buen profe de yoga has de pasar dos horas cada día haciendo práctica propia en tu esterilla es que nunca ha sido madre o, si ha sido padre tampoco a ejercido mucho. La vida requiere tiempo y cuidados. Sería absurdo hacer dos horas de asanas, dos horas de meditación, beber agua con limón y hacer pranayamas antes de desayunar, llevar los niños al cole, ir al trabajo, volver del trabajo, cocinar… y pensar que si no hay práctica diaria de posturas no hay práctica diaria de espiritualidad es tener una visión bastante patriarcal de la espiritualidad.

Una gran amiga, profe y practicante de yoga nos invita a dejarnos de exigencias y empezar a aceptarnos tal y como somos en cada momento, con nuestros ritmos y procesos, a no esforzarnos a hacer algo que no queremos sino a dejar ese espacio de conexión con lo que verdaderamente nos motiva. Es decir, deja de meditar o practicar asanas porque pienses que es una obligación y practica sólo cuando te apetezca… y verás el gusto y el sentido de tu práctica crecer.

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